jueves, 3 de junio de 2010

La verdadera propaganda política en Sinaloa.


¡Ah! En el aire están los periodos electorales: la tele y la radio con canciones pop alteradas para promover prospectos; las calles huelen a hule impreso con fotografías de candidatos, quemándose por el sol (éso sí, cada quien tiene su cartón anexado con un palo en la parte inferior, supuesto abanico, con un enorme PRI, PAN, PRD, según corresponda); de repente todo es por y para el pueblo, casi una utopía democrática.
En las rúas sobresalen, majestuosamente, dos hombres, ambos hechos de hierro y con voluntades y corazones posicionados en el lugar correcto, los dos candidatos a gobernador: Jesús Vizcarra Calderón y Mario López Valdez.
Un votante cualquiera pensaría que las campañas están basadas cosas tan prescindibles, como la imagen pulcra y prolija de los candidatos, las personas con las que conviven, el número de veces que salen en la televisión y el innatismo priista (porque es una teoría; supuestamente, tenemos un gen que nos predispone a votar por el PRI, y por predisponer me refiero a obligar). Pues no, compañeros. Los candidatos saben que somos, los sinaloenses, gente muy inteligente, vivaracha, colmilluda, desapelmazada; y nos han puesto sus ideales políticos muy en claro (esto lo sabemos todos quienes tenemos un tiempo viviendo en este estado); sólo que en un cuasicriptograma. Si uno observa cuidadosamente las supuestas "no informativas" e "imbecibilizadoras" campañas políticas, se dará cuenta de que todos y cada una de las posiciones de los candidatos ante temas actuales y relevantes están perfectamente comunicadas por ellos mismos.
Véase la propuesta de Vizcarra:
¿Que se ve en esta imagen? ¿Un egocéntrico ocupando el 80% de la superficie del lienzo? No. ¿Un señor cabezón que mandó cambiar de lado el volante de su carro porque le da miedo la izquierda? No. Claramente se ven tres aspectos principales, que seguro serán la base de su gobierno en potencia:
1) Rápidamente se nota que esos dientes amarillentos y chuecos no son de él, es un photoshopazo, que quiere decir que el ex-alcalde pondrá frenos: a la violencia, a la impunidad, a la corrupción y a los nexos con el narco; la cruz injusta que él cargó por el supuesto compadrazgo con Ismael, el mayo, Zambada.
2)¿Qué está encima, entonces, del desinterés gubernamental de los últimos ochenta años que Vizcarra desea frenar? ¡El bigote! Ése bigote, tan feo y sucio como se ve, es un símbolo de la intransparencia en los gobiernos anteriores. Claro está que él terminará con éso. Ya estoy viendo los informes: impecables, sin un peso de más o de menos en los gastos públicos, nada de cerrar el rastro municipal para que el único al que se pueda acudir sea al privado de él, y disfrazarse de alma buena regalando su sueldo a quién sabe qué hospicio. Redes de internet gratuito para todos, sin limitantes ni propaganda política. ¡Se acabaron las bodas de la iglesia con el estado, en Sinaloa!
3) La manera en la que su cabeza sale de sus hombros es una muestra de la sabiduría preponderante, no es que si el señor se incline para un lado pierda el balance por su terribilísimo gran céfalo. Esa sabiduría será la batuta de un gabinete muy bien conformado e inteligente (el cual es simbolizado por sus hombros, que no son claramente eclipsados por la cabeza, sino protegidos por ella).

Pero como vivimos en tierra de mil culturas, "como para hacer un festival más grande que la guelaguetza" (Rodriguez, Mario Eduardo, 2010), dos grandes hombres pueden estar en la terna por un gobierno que parece no tendrá precedentes.
El candidato a la gubernatura del estado por la coalición opositora, es también un gran hombre, eso deja ver su imagen en la campaña actual:

Igual, tres cosas sobresalen, todas tan justas, poéticas y universales como las anteriores.
1) El cómo sus cejas pobladas (comúnmente llamado cejorrio) convergen en el tabique de la nariz, y ésta parece una flecha arranada hacia abajo, no es un defecto de nacimiento y que denota fealdad cultural, sino la muestra de que el desarrollo económico (las cejas arqueadas representándolo) van hacia abajo; al pueblo, al populacho, a las clases bajas que tanto se desprecian (otros a ellas y entre ellas mismas). ¿Qué no se puede esperar de un gran empresario como él?
2) Esa sonrisa un tanto forzada ("como oliendo un pedo", diría mi mamá) no es lo que parece. Es, mejor dicho, una cara de desprecio; desprecio por la actitud apolítica, la penalización del aborto, y el consumo de drogas en abuso. Claramente el antes senador desea una revolución intelectual en Sinaloa; quiere una urbe de pensamiento, en vez de un ranchito bicicletero, disfrazado de ciudad moderna, con distribuidores viales que serán inútiles en cinco años más. Todo esto manteniendo el porte que un digno representante de las masas debe tener.
3) Esa mancha en el lado izquierdo del cuello de la camisa de Malova, no es una cochina mancha de sudor. Obviamente representa el lado 'sucio' de la izquierda que hay en la actualidad. Ya en una integración con el PRD, el candidato desea que las filas se limpien de presuntos izquierdistas, que se tragan todos los cánones (políticos, sociales, y hasta bíblicos). Él desea llenarla de pensadores, y cambiar el país desde aquí.
Claramente se espera una pelea ardiente, a muerte, el 4 de julio, en las urnas. Tan difícil así será elegir un candidato, por lo buenos que son, que estoy pensando en no votar. Dejar todo en las manos de mis ilustres co-sinaloenses.

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